Muchos años después….

Había sido despreciado por él, pero, aquella mañana, estaba en sus manos. La literatura se ofrecía cada mañana como una obertura al tiempo de estudio. Despuntaba la luz de la mañana abriéndose paso en el claroscuro con el que había amanecido el día. La lluvia, caída durante la madrugada, había suspendido el trabajo en el campo y ahora, en aquella mañana, el día se ofrecía como una jornada de estudio.

            El libro había sido despreciado porque era muy conocido y el lector, en aquella época, recelaba de los libros populares. Y este, concretamente, no desaparecía de los lugares más visibles de las librerías ni de las conversaciones de los más aplicados compañeros. Sus personajes, su principio y su final, y algunos de sus pasajes se contaban entre los más conocidos de los libros de literatura que aquel entonces se leían. Sigue leyendo

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